Campaña II 2019/2020 / Excavación arqueológica

Restauración: extracción de material cerámico frágil

20/01/2020

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Durante el trabajo de excavación aparecen objetos arqueológicos de diversa naturaleza. El equipo de restauración nos presenta la metodología seguida en la extracción de una pieza cerámica durante la segunda campaña de excavación en el Conjunto Arqueológico de San Esteban: un aguamanil de excepción por su forma, material y tamaño.

Hay piezas cuyo estado de conservación no permiten su extracción sin realizar antes tratamientos previos. Se sigue siempre una metodología similar, variando el nivel de actuación según tres parámetros: tamaño, estado de conservación y humedad contenida. Los tratamientos in situ tienen siempre carácter temporal y se eliminan durante el proceso de restauración en el laboratorio.

Actuaciones previas a la extracción:

  • Observar el elemento a extraer, es decir, recopilar toda la información gráfica y fotográfica de la pieza.
  • Estudiar todas las posibilidades de tratamientos aplicables, teniendo en cuenta el material de la pieza, el estado de conservación, y el itinerario de traslado hasta el laboratorio.
  • Planificar la actuación. Seleccionando los materiales y herramientas necesarias para la extracción o levantado de la pieza (espátulas, brochas, espadas de extracción, etc.).
  • Excavar el estrato en el que se encuentra la pieza, lentamente y con precisión. Este proceso puede ser: completo, eliminando toda la tierra que limita y que contiene la pieza; o parcial, extrayendo el objeto con la tierra limítrofe para realizar una extracción en bloque y terminar la excavación controlada a posteriori en el laboratorio.

El proceso de extracción y la aplicación del tratamiento:

Tras valorar que la pieza precisa de tratamiento para su extracción, se elige el más adecuado para su consolidación o fijación según el grado de humedad del objeto.

  • Consolidación. Los productos que se usan para realizar consolidaciones, son resinas acrílicas, que podemos diluir en agua o en disolventes a diferentes proporciones. Si hay mucha humedad trabajaremos con un consolidante en medio acuoso y si la humedad es reducida o nula, trabajamos con un disolvente. Estos productos se aplican con una brocha, por inyección, etc.

¿Qué conseguimos con la consolidación? Aportar consistencia y refuerzo a la estructura interna del objeto, introduciendo en él un producto que nos asegura temporalmente su estabilidad durante la manipulación en la extracción y traslado.

  • Fijación. Este tratamiento se emplea cuando no es necesaria la consolidación, pero sí un tratamiento para reducir el proceso de rotura o de degradación de la pieza mientras la manipulamos. Para fijar se utilizan los mismos adhesivos en medio acuoso o disolvente, pero en proporciones más altas. Los usamos como pegamento para adherir pequeños fragmentos que no queremos perder en la manipulación. Las fijaciones casi siempre las complementamos con elementos que aportan rigidez exteriormente. Con ellos realizamos soportes que llamamos “camas” y se construyen con dos tipos de materiales: flexibles (gasas de algodón, tejidos de fibra de vidrio, etc.) y rígidos (listones de madera, perfiles de aluminio, tablones de madera, planchas de polietileno o poliestireno, etc.), que se eligen en función del peso o tamaño del objeto que estamos extrayendo.

Las fijaciones y las “camas” por tanto son los elementos ideales para el traslado y movimiento del objeto durante la extracción y posteriormente el traslado.  Con ellos el objeto se manipula con consistencia y desaparece la posibilidad de rotura.  Estas camas y fijaciones pueden cubrir totalmente los objetos, o solo parte de ellos.

En el proceso de extracción del aguamanil encontrado en el Recinto I se llevaron a cabo algunas de estas actuaciones. Se procedió a excavar muy controladamente las zonas limítrofes, pero dejando la tierra que había en su interior, que posteriormente se elimina en laboratorio.  La problemática más importante de este objeto era la fragilidad extrema de su arcilla y la alta humedad interna, pasos que hemos ido resolviendo con los procedimientos descritos. Se realizó la fijación con adhesivo acrílico diluido en disolventes, para evitar la aplicación de agua, y fue rigidizado con gasas de algodón. El aguamanil apareció muy fragmentado y las piezas se engasaron en función de la dificultad de extracción y el tamaño, tratamientos que después se retiran en el laboratorio. Como los fragmentos no eran excesivamente grandes no fue necesario aplicar materiales rígidos junto a las gasas, pero sí se crearon bandejas de traslado con placas de poliestireno extrusionado, que después se utilizaron para el embalaje.

En los próximos días os seguiremos contando cómo ha sido el tratamiento de restauración del aguamanil en el Laboratorio de Arqueología de la Universidad de Murcia.

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