Excavación arqueológica

¿Cómo excavamos?: ¿Qué materiales arqueológicos encontramos en el yacimiento?

01/05/2019

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Sandra Costa Gómez, estudiante del Grado en Historia del Arte de la Universidad de Murcia, nos explica los diferentes tipos de materiales arqueológicos que encontramos en el yacimiento arqueológico de San Esteban, así como la importancia de su estudio para ahondar en el conocimiento histórico del Arrabal de la Arrixaca.

Una excavación arqueológica es una investigación de campo invasiva. Por ende, dicho trabajo de campo permite la recuperación de los restos materiales del yacimiento arqueológico durante la excavación de sus diferentes unidades estratigráficas (UEs). Estos restos materiales se estudiarán gracias a un minucioso y prolongado proceso de análisis y documentación que, una vez acabado el trabajo de campo, se continuará en el laboratorio de forma pormenorizada.

Una gran parte de la información obtenida del yacimiento se consigue a raíz de los vestigios materiales descubiertos, motivo por el cual tenemos que tener sumo cuidado cuando excavamos al poder fragmentarlos si no trabajamos cuidadosamente. Dichos materiales varían dependiendo del tipo, funcionalidad y cronología.

¿Qué tipo de materiales podemos encontrar? El conjunto arqueológico de San Esteban se encuentra ubicado en el Arrabal de la Arrixaca de la medina de Murcia y tiene una cronología comprendida entre los siglos XI-XIII, por lo que los restos materiales inorgánicos presentarán características propias del periodo andalusí.

En lo personal, yo he estado trabajando en el Recinto I, y he de decir que todos los días se encuentran restos materiales que ayudan a recomponer la historia del yacimiento. Mientras excavamos, lo que más vamos a localizar, a simple vista, son elementos inorgánicos que no suelen presentar una gran alteración en su composición con el paso del tiempo. Los principales tipos de elementos inorgánicos que documentamos son:

  • Materiales constructivos como piedras trabajadas, ladrillos, tejas, pavimentos de mortero o restos de revoco.
  • Fragmentos cerámicos que, gracias a aspectos como la forma, la composición de la pasta o su decoración, nos pueden ayudar a datar un contexto arqueológico.
  • Restos vítreos que suelen estar en un mal estado de conservación pero que, pese a su fragilidad, sorprendentemente abundan en San Esteban.
  • Metales, principalmente de hierro y bronce, como clavos, alfileres, broches o, incluso, monedas.

Todos estos materiales se estudiarán  en el Laboratorio de Arqueología de la Universidad de Murcia para identificar tipologías que permitan precisar la cronología, funcionalidad y uso de los diferentes espacios donde han sido localizados.

Por otro lado, el material orgánico tiende a descomponerse con mayor facilidad, dependiendo su conservación de aspectos como las condiciones climatológicas y las características del terreno. Muchos de estos restos, debido a su pequeño tamaño y la dificultad en su localización durante el proceso de excavación, son recuperados por la máquina de flotación con el procesado de las muestras de sedimento excavado. Estos son los principales restos orgánicos que se suelen hallar y documentar:

  • Restos óseos de fauna, malacofauna (caracoles, almejas, etc) e, incluso, ictiofauna (pescado) que nos pueden dar mucha información sobre la dieta y los hábitos alimenticios en el arrabal de la Arrixaca.
  • Huesos humanos de los diferentes individuos documentados en la Maqbara que nos ofrecerán datos fundamentales para comprender cómo vivían sus habitantes, cómo eran sus enfermedades, causas de muerte y su dieta (para más información este artículo de mi compañera Sandra López).
  • Restos de antracología (carbones y maderas) o carpología (semillas y frutos) cuyo estudio y análisis nos permite comprender la historia humana en relación con su entorno, conociendo sus especies y la biodiversidad vegetal.

Finalmente, una vez que se ha terminado la jornada de trabajo diaria, los restos que se han podido recuperar se deben embolsar catalogándolos en diferentes bolsas dependiendo del recinto, la UE, el tipo de material y la fecha para así poder tener una organización óptima de los hallazgos (tal y como explica mi compañera Fátima Agra en el siguiente artículo).

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